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viernes, 17 de junio de 2011

Brasil: Los Mundurucus y el Proyecto "Complejo Hidroeléctrico Tapajós"

Nota de Tapajóslivre.org

El contacto entre no indígenas e indígenas en el Brasil es una historia de grandes desastres étnicos, generalmente con una reducción drástica de la populación, o que causó la extinción de varios de sus grupos. Además de la disminución poblacional, sus tradiciones y sus aspectos culturales sufren cambios significativos pues a igual que sus tierras tuvieron que aprender a transformarse y adaptarse para seguir existiendo. Para quien se imagina que ese contacto entre blancos e indígenas se resume a una época del «descubrimiento" del Brasil, una novedad sorprendente: muchos de los pueblos conocidos actualmente fueron conocidos apenas recientemente, en las décadas de 1970, 1980, y hasta 1990. Esto ocurrió durante la dictadura militar, época de «integración" de la región norte al resto del país a través de «grandes proyectos", principalmente, con la apertura de varias rutas federales como la Transamazónica (BR-230), la de Porto Velho-Manaus (BR-319) y la construcción de grandes hidroeléctricas como Tucuruí y Balvina.

Mas otra vez se engaña quien se imagina que los efectos de las grandes obras sobre los pueblos indígenas ya acabaron. A pesar de los muchos cambios ocurridos en Brasil en ese período, los ejes que rigen el «desenvolvimiento" del país parecen ser las mismas de otros momentos. Así, son retomados con mucha fuerza los grandes proyectos en la Amazonía: asfaltado de las carreteras BR-230, BR-163, BR-319, etc. y los mega emprendimientos hidroeléctricos como el Complejo Madeira o el Complejo Tapajós, sólo para citar algunos.

Pero otra vez, los pueblos indígenas son profundamente afectados. Es el caso del Complejo Tapajós en que, inicialmente, estaban previstas 5 (cinco) hidroeléctricas, pero que tendrán un potencial para otras dos (sí, 7 embalses), y el principal pueblo a sentir sus consecuencias seran los Mundurucus. Ese pueblo, que ya ocupó extenso territorio en el sudoeste del Pará, hoy vive principalmente en algunas Tierras Indígenas (TI) como a TI Mundurucu, Sai cinza, Praia do Indio, Praia do Mangue, y en localidades no declaradas como TI (Sao Luiz do Tapajós y Pimental), pero que son lugares históricamente utilizados por esa población. En un primer momento el Complejo Tapajós no causaría el anegamiento de las TIs grandes o declaradas, pero practicamente mandaría al fondo del lago el sitio correspondiente a Pimental. Que "sólo" estos sitios se inunden no quiere decir que sea éste el único impacto sobre los Mundurucús, los problemas van mucho más allá.

Según la perspectiva de marketing un gran emprendimiento como éste traerá empleo y desarrollo para la región. Esa promesa, utilizada ya tantas veces, atraerá a muchas personas hacia el lugar. Lo que no avisan en la propaganda es que en otros proyectos similares  a este el tamaño del emprendimiento resulta muy diferente de la inversión que se necesita para los inmigrantes que reciben. Así, los problemas existentes se estarán multiplicando: problemas de saneamiento, salud pública, educación, prostitución, falta de vivienda, aumento de precios, etc.
¿Y no será que esto puede afectar a los indígenas de la región?

Es fácilmente constatable que el aumento poblacional genera un aumento en el uso de los recursos naturales de una región. Más personas precisan de más comida, o sea, más espacio para plantar o criar ganado, o también, más peces. Esas personas también van a precisar de las casas para vivir y eso implica más madera para la construcción civil (además de aquella destinada a la obra directamente). Observando la actual situación de los órganos reguladores del uso de esos recursos (Secretaría de Medio Ambiente del Pará, IBAMA, ICMBio) y del órgano responsable para la política indigenista (FUNAI) que ya operan con gran dificultad en el control, se puede predecir que la caza furtiva y otras actividades ilegales aumentarán considerablemente, incluso dentro de los territorios indígenas.

El uso indiscriminado del recurso pesquero es un factor muy preocupante, pues es uno de los principales alimentos de los mundurucús. La pesca de arrastre, actualmente practicada indiscriminadamente por algunos pescadores en el río Tapajós, hizo que los peces que regresan al Alto Tapajós no lleguen a su destino final. La disminución significativa de la populación de peces ya es sentida en las comunidades a lo largo del río y tiende a agravarse con la migración para la región de Itaituba.
Otro factor de preocupación es el origen de la madera que se necesitará para el trabajo y la construcción civil. La mayor parte de la superficie terrestre tiene unidades de conservación del hábitat indígena y ahí se encuentra la mayor parte de la madera requerida. A pesar de que gran parte de esas Unidades de Conservación estarán relacionadas a la exploración maderera se espera que la presión por esos recursos aumenten también sobre las Tierras Indígenas, que incluso son vecinas de las áreas protegidas en concesión para la exploración.
También hay que advertir que los sitios de construcción donde hay una gran concentración de hombres históricamente conducirán a un aumento de la prostitución en la región. Uno de los argumentos principales es que el primer edificio se encuentra cerca de São Luiz do Tapajós, donde habitan muchos indígenas. Además, con la continuación del complejo, la ciudad de Jacareacanga, que tiene un número significativo de Mundurucus, también será un apoyo para la construcción de otros proyectos hidroeléctricos. Explotación sexual de mujeres, tan comunes en grandes proyectos como estos, además de la degradación de la mujer (en el sentido de la dignidad y su salud), también puede conducir a la desintegración de los matrimonios indios y la desintegración social de las personas.


Otro punto a considerar es la forma de establecer la relación entre los actores de este proceso, porque el momento es muy delicado y frágil para la situación de los Mundurucus. Por lo tanto, las alianzas desiguales se pueden establecer entre los nativos y los empresarios, madereros, colonos, etc. Un ejemplo es la presión que sufren las personas mundurucús por los empresarios con el fin de cambiar algunas aldeas de lugar, incluso antes de que los estudios de factibilidad están permitidos, es decir, mucho antes de cualquier proceso de licenciamiento ambiental.

Teniendo en cuenta todo esto, es innegable el impacto de este enorme complejo en el pueblo mundurucú Tapajós. Por lo tanto, es importante fortalecer las organizaciones indígenas y otras organizaciones civiles para hacer frente a una vida digna en esta gran batalla que ha comenzado. Brasil tiene una de las legislaciones ambientales más avanzadas del mundo y es también signatario de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que se ocupa de los derechos de los pueblos indígenas, ahora es necesario luchar por estas leyes se cumplan y que la gente...¡ decida el curso del desarrollo en su país!



Fuente: http://tapajoslivre.org/site/?page_id=65
Tradujo: @australito


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